Les cuento un caso (modificado por confidencialidad) que ilustra algo fascinante de la terapia sistémica. Familia con un hijo adolescente ‘problemático’. Trabajo con toda la familia, los padres mejoran su comunicación, los hermanos se acercan. Pero el adolescente empeora. ¿Por qué? Porque el síntoma del hijo tenía una función homeostática: mantener a los padres unidos (focalizados en él en lugar de en su conflicto de pareja). Cuando los padres mejoran, el hijo pierde su función y escala el síntoma. Paradójico pero sistémicamente lógico. ¿Les ha pasado algo similar?