Michael White decía que las personas no son el problema; el problema es el problema. Esa distinción, que suena simple, es revolucionaria en la práctica clínica. Cuando externalizas el problema (no eres depresivo, tienes una relación con la depresión), le devuelves agencia al consultante. En mi práctica en Guadalajara he visto cómo la externalización transforma la relación de las personas con sus dificultades. No es magia: es un cambio de narrativa que abre posibilidades. ¿Algún otro terapeuta narrativo por aquí?